Quiero que Quiera!
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Este sinsentido
interfiere mucho en que las personas consigan lo que quieren. La persona que
pidió no se permite recibir porque el que da, según su percepción, no QUIERE
(muere por) dar. La persona que va a dar, que quiera o no ya se decidió a dar,
es rechazado y además, hecho sentir culpable y muy probablemente involucrado en
una pelea.
Todo esto surge
de algunas creencias incorrectas:
1. Que las personas sólo deberían hacer lo
que quieren: las
personas hacen lo que tengan de hacer para conseguir lo que quieren. Lo otro es
sólo dejarse llevar por impulsos, como los animales.
2. Que si me quiere, ha de querer hacerlo: como que el amor fuera magia o
metamorfosis. Una cosa no precisamente tiene que ver con la otra.
3. ¿Y cómo yo?: Pensar que la otra persona es igual
a mí (sólo en lo que me conviene) es un error. Necesito entender que puede/hace/quiere
diferente a mí y no por eso es una mala persona.
Para poder evitar
los sinsabores y las insatisfacciones que genera esta actitud, hemos de:
·
Practicar
la gratitud: Si
alguien hace algo por nosotros, hemos de ser agradecidos. Más aún, si la persona
está dispuesto a hacer a pesar de no tener ganas o de que si no estuviera con
nosotros no lo haría, hay que agradecer todavía más.
Es una ingratitud no
aceptar un gesto sólo porque percibimos que la otra persona no quiere hacerlo.
·
Estar
clara de lo que quiero: Si digo que quiere algo y cuando me lo van a dar,
digo que en realidad lo que quiero es que la otra persona quiera y por eso no
estoy dispuesta a aceptarlo, entonces no lo quiero en realidad y tengo que ir a
pensar en la fuente verdadera de mi insatisfacción.
·
Entender
que la necesitada soy yo: y por tanto no puedo andarme con orgullos baratos.
La otra persona al final sale librada de hacer lo que no quería y la que más
sale perdiendo soy yo misma.
Aplicando estas
recomendaciones, podemos relajarnos y aprender a recibir lo que nos dan con más
gusto.