Gemidos y Placer
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Hay
pocas cosas que exciten más que oír a tu pareja gemir de placer.
Los productores de porno lo saben y por eso ponen a sus actores y
actrices a hacer escándalo y también por eso muchas personas exageran los
gemidos para excitar a su pareja o peor aún, para fingir un orgasmo y acelerar
así el orgasmo masculino (tanto como el 80% de las mujeres en una encuesta de
2014 hacen esto por lo menos la mitad de las veces que no logran llegar al
orgasmo)
Contrario a la creencia popular, no todo placer va acompañado de
un sonido, lo más común es de hecho todo lo contrario. En un estudio de 2011 se
encontró que la gran mayoría de las mujeres no gimen como consecuencia del
orgasmo. Tanto como el 66% de ellas afirmó que gime hasta después
de haber llegado al orgasmo y que lo hacen para fomentar el orgasmo en sus
parejas y el 87% dijeron que gemían para fortalecer la autoestima de su
compañero.
Lo cual no quita que si hay algunas que son gritonas genuinas.
Para estas últimas, el placer no está completo si no se pueden expresar a sus
anchas. Algo que no siempre es posible. A veces hay que restringirse porque no
es que una pueda expresarse libremente en todos lados. Y bueno, también el
tener que hacerlo en silencio, como en secreto, tiene su morbo.
A veces creemos que somos los únicos que hacemos ruido, hasta que
nos toca escuchar a alguien más. En cuanto a oír los gemidos de otros, creo que
depende de quién venga los gemidos. No es lo mismo oír a tus padres, algo
generalmente incómodo, que una pareja de vecinos sexy que pueden incluso
llegar a inspirarte.
La capacidad de inspirarte se acaba cuando lo que hacen es
desvelarte y lo digo por experiencia propia. Cuando estudiaba fuera, me tocaba
compartir apartamento y las paredes eran prácticamente de papel. Tenía una
vecina de cuarto gritona y que para cuidar mi pudor y mi sueño, me pasaba
dejando un ipod con audífonos cuando regresaba a casa con alguna conquista.
Siempre se lo agradecí mucho.